Un nuevo libro revela interesantes intimidades de Radio Martí

Ante la posibilidad de que Radio y TV Martí cierren o cambien de función en los próximos meses como consecuencia del restablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y Cuba, el libro Cuba sin censura (Alexandria Library, Miami, 2015), con bibliografía e índice onomástico, es de indudable importancia. La historia de esta emisora se presenta desde un punto de vista personal por Jorge A. Riopedre, quien comenzó allí como director de noticias y trabajó en ella por 30 años.

Solamente al leer el primer capítulo, “La víspera”, ya nos adentramos en una especie de thriller de intrigas políticas que parecen el tema de una novela más que el de un ensayo histórico. Riopedre tiene una mano y memoria magistral para recorrer los eventos, pero también conservó un diario del acontecer desde el primer momento, y guardó importantes documentos. A veces son demasiados para absorberlos en una sola lectura. El narrador es a la vez descriptivo y opinante, pues no separa los hechos de sus propias conjeturas al respecto, pero con un dominio del estilo impecable y lujoso. El resultado es la comprensión de que la creación de Radio Martí por el gobierno de Ronald Reagan, y por oficios del director de la Fundación Cubano Americana, Jorge Mas Canosa, y la inspiración de Humberto Medrano, recorrió un camino de obstáculos desde sus inicios hasta que culminó en la salida al aire el 20 de mayo de 1985. Las vicisitudes no cesaron entonces tampoco.

En su narración, Jorge Riopedre es a la vez descriptivo y opinante, pues no separa los hechos de sus propias conjeturas. David Santiago el Nuevo Herald

Una de las varias intrigas que cuenta se cierne alrededor de uno de sus primeros directores, Paul Drew, que trató de que la emisora tuviera menos empleados de origen cubano y que fueran sustituidos por miembros del establishment norteamericano, como por ejemplo, Saul Gefter en lugar de Medrano.

Hubo que luchar frente a todos esos inconvenientes, para que la estación comenzara y funcionara hasta ahora con noticias del mundo libre y sin censura. Las actitudes políticas del Congreso norteamericano eran muy diversas con respecto a su establecimiento, y también las de dos secretarios del gobierno de Reagan. Además, había mucha oposición a que fuera solo para Cuba, sin estar ligada a la emisora para toda Latinoamérica, Voice of America (VOA). Finalmente fue establecida como se pensó originalmente en 1983, en Washington D.C. por el International Broadcasting Bureau (IBB), como hermana de Radio Free Europe, la VOA y otras. Más tarde, Radio Martí se mudó a Miami en 1996, que la independizó aun más.

En la presentación en Books & Books, Arocha, editor de Alexandria Library, contó emocionado: “Oí por primera vez, en el Restaurante 1830 en La Habana, la ‘Clave a Martí’ [tema de Radio Martí], a fines de los años 80, a las 11 de la mañana. Estaban pasando la telenovela Esmeralda, y nadie tenía miedo. En Cuba no se sabían otras noticias, ni el tema del narcotráfico, ni nada. Después de aquel día, solo se podía oír en onda corta y yo me dedicaba a enseñarle a la gente como sintonizar Radio Martí, en qué frecuencias, con qué antenas, y dónde se podían evitar las interferencias”. Fue esa memoria la que le hizo querer ayudar en la edición de este libro. También colaboró en la presentación Orlando Rodríguez Sardiñas (Rossardi), quien trabajó todos esos años en Radio Martí en diversos puestos importantes.

Rodríguez Sardiñas comentó que leer este libro era como leer un diario de su familia. “Jugué en todas las bases”, dijo, y “no hay duda de que Humberto Medrano fue el alma de Radio Martí, fue un aliento para todos, haciendo las cosas que hay que hacer”. El libro le está dedicado a Medrano, a Mas Canosa y a Ernesto Betancourt, que se recuerda como su mejor director al principio de las operaciones. “Jorge tiene datos precisos, y muchos nombres que se me habían olvidado y otros que quisiera olvidar. Debemos perdonar, pero no olvidar”, anotó Rodríguez Sardiñas. “Los primeros cinco años fueron como Camelot, sentíamos que teníamos una misión, que llevábamos la verdad para Cuba”. Recordó la biblioteca que era necesaria antes de la internet, y que él dirigió por un tiempo, antes de la era digital.

Al presentar su punto de vista, Riopedre dio las gracias a toda la familia de Medrano, algunos allí presentes, y a Carlos Alberto Montaner, como inspiradores, y dio la prueba de la importancia de RM, al ver que Raúl Castro exige que se cierre, “es una prueba de su éxito”, subrayó. “Los problemas internos que hubo en RM se originaron fuera de la emisora”, declaró el autor, “y crearon una imagen negativa, pero la mayoría de los empleados eran verdaderos profesionales. La emisora sí cumplió su misión: puso ‘en jaque’ a la dictadura”.

The New York Times comentó que era un milagro de radiodifusión, la emisora que más se oía en Cuba, informó Riopedre. “Sobrevivió la maquinaria mediática de La Habana, y las maquinaciones de la Casa Blanca, en los años que siguieron”. Una anécdota que contó es que alguien le dijo a una niña en Cuba cuando visitaba Vilma Espín la ciudad, que allí estaba la mujer más importante del país, y la niña corrió a decirle a su madre: “Corre, mami, que aquí está Esmeralda”.

La paradoja, dice en su libro Riopedre, es que Radio Martí haya constituido la única victoria real de Estados Unidos en el medio siglo de conflicto con Cuba. (El Nuevo Herald)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: